Creo que una de las habilidades más importantes que deben desarrollar las parejas es la de echarse de menos. Saber echarse de menos implica hacer cosas por separado, saberse distanciar en el plano físico pero seguir conectados en todo momento, a través del amor.
Es muy fácil dejarse llevar por la comodidad y la ilusión y empezar a hacer cualquier cosa junto a la persona que has escogido: "¿me acompañas al súper?", "he quedado con mi mejor amiga pero ven conmigo". De repente cuesta mucho mucho mucho decir "te veo luego".
Please, please, please
Durante mucho tiempo pensé que lo más bonito de las parejas era que consiguieran fundirse en una sola persona y que se acabaran confundiendo el uno con el otro. Lo que ocurre es que, al final, dejar de ser uno mismo lo único que crea es inseguridad y la sensación de estar perdido. Es innegable que con nuestras parejas tendremos muchas cosas en común y mil puntos de unión pero creo que la clave está en no perder de vista aquello que nos convierte en cada uno de nosotros y que por tener novio o novia no perdemos la capacidad de pensar y de tomar decisiones por nosotros mismos.
Ahora creo que lo mejor que le puede pasar a una pareja es conservar cierta distancia y a la vez crear una entidad independiente que no es nada más que la suma de ellos. Crear algo con la persona que te da estabilidad, que te aporta cosas por muchos meses que pasen y que te hace ser una mejor versión de ti mismo es una sensación increíble: sientes que aportas, que sumas, y te das cuenta de que el amor te permite crear algo imparable y enorme.
Y no quiero que dejes de serlo.
Para ello es clave saber echarse de menos: saber tener proyectos propios, conservar ciertas parcelas de intimidad, cultivar las amistades, tener aficiones distintas. Eso lo único que hace es sumar y sumar y sumar a la pareja.
Es indispensable que tengas tus momentos de "solo chicos" (y yo mis momentos de "solo chicas")
Como un buen amigo mío dijo, lo mejor que te puede decir tu persona es que está tan bien gracias a lo que ha creado contigo, que sin ti también sería muy feliz. Y eso es porque tu persona te aporta un crecimiento y una seguridad en tí mismo que son impagables; no es nada más que entender que lo que creáis juntos te da la llave a la libertad, a saber quién eres, a ser un poquito mejor, a comprometerte con alguien bajo cualquier circunstancia, a ser generoso y a ceder cada dos por tres.
Lo complicado es que seguramente lo más bonito del amor es que cuando encuentras a alguien con quien te sientes invencible, haces un click y dejas atrás la sensación de estar completamente lleno estando solo. Cuando compartes la vida con alguien, puedes estar muy bien, casi perfectamente bien pero siempre habrá una parcela medio vacía que solo se llena estando fisicamente con tu persona. Porque te sientes en casa y porque vuelves al punto en el que todo encaja. Esa parcela es la en la que echamos de menos, en la que pensamos "ojalá estuvieras aquí para poder disfrutar contigo de esto que tan feliz me hace". Por eso es típico empezar a tener miedo cuando hacemos algo solos, dejarnos llevar por lo fácil que es hacer algo cuando lo hacemos acompañados de la persona que nos quiere.
Me saltaría la regla de hacer las cosas que más me gustan sola para que me leyeras, sin dudarlo.
Sin embargo, no hay que olvidar que la condición humana hace que acostumbrarse a alguien acabe convirtiéndose en tenerle por sentado; y sin el miedo a perder, sin separarse de vez en cuando, la relación pierde todo el sentido. Y ese echar de menos es, en el fondo, el motor de todo.
Échemonos de menos mucho mucho mucho
Lo que une es lo que somos capaces de crear el uno más el otro y no a lo que somos capaces de renunciar por querer estar todo el tiempo con alguien.
Tengo la sensación de vivir envuelta (maybe enterrada) en listas de TO DOs. En el despacho, como a todos, se me acumulan sin darme cuenta y aunque soy ordenada y apunto mis tareas en mi Moleskine verde, no sé cómo lo hago pero siempre acabo teniendo un elenco de post-its por mi escritorio con notitas y cositas por hacer.
Estos últimos diez días, que han sido de vacaciones y he tenido la suerte de irme a la otra punta del mundo, he vivido alejadísima de los TO DOs (me hurtaron el móvil de modo que a partir de un determinado punto hasta dejé de recibir e-mails). Sin embargo, durante las horas de coche o antes de irme a dormir, en el típico duermevela de los viajes, que supongo que por el cansancio y por el desconocimiento de la cama siempre se alarga, me empecé a agobiar al darme cuenta de que, en lo personal, también tengo mil cosas pendientes, abiertas, a medias o directamente sin empezar.
Quiero leer las novelas que me quedan de Jane Austen y de Mercè Rodoreda. Quiero sí o sí o sí leerme estos tres libros:
Si no los habéis leído ya, no perdáis mucho tiempo. Cambian la perspectiva de las cosas.
Tengo que ir mucho más a menudo al teatro y a conciertos. También al cine. En concreto, tengo que comprar entradas para ir al Cruïlla (hace meses que postpongo el appointment en outlook) y estar muy atenta por si José González y Maná vuelven a Barcelona.
Como soy de tradiciones (creo que me vuelven un poco loca), tengo que organizar la escapada anual con mis hermanos. Espero que no me pidan que sea relacionada con el surf porque claramente (aún) no estoy suficientemene fit para seguirles el ritmo. De hecho, hablando de surf, tengo súper pendiente subirme de una vez por todas a una tabla y disfrutar de una manera distinta el mar.
Volver a Cali y recorrernos otra vez millas y millas de carreteras los tres juntos sería el plan perfecto.
Debería empezar a documentarme sobre las arañas: dónde viven, cuántas especies existen, qué tan peligrosas son...Todo ello para para intentar superar, de una vez por todas, la fobia que les tengo. Odio que una algo tan irracional me limite y me condicione así. Recomendaciones sobre libros/webs are more than welcome. Para empezar a auto-presionarme (que se me da súper bien), añado a mi lista: comprar los billetes de este verano y buscar quién me lleve a Borneo para que pasemos tres días enteros en la jungla – conviviendo con arañas.
Pongamos una vela para que pueda embarcarme por tres días en una barquita que me lleve hasta los orangutanes.
Y como en parte soy también ultra mainstream, me queda pendiente tirarme en paracaídas e integrar, de forma consistente, el yoga en mi rutina diaria. Oh, sería maravilloso ser una de esas chicas que van con su esterilla al gimnasio.
Creo que lo que me frena es la paciencia y la disciplina que implica.
Me encantaría volver a Nepal y hacer algún trekking que me ponga muy a prueba. Ojalá tuviera la voluntad de prepararme para subir al campo base de uno de los Annapurnas (y luego pasarme otra semanita recuperándome en el ambiente relajadísimo de Pokhara).
¿Empiezo a entrenar ya, no?
No me quiero ir de este mundo sin haber estado en Japón ni sin haber hecho un safari por África. Quiero conocer Islandia y Argentina, las Fiji, Australia y Bhutan. Tampoco quiero irme de este mundo sin haber viajado sola al menos una vez. También me gustaría aprender a tocar una canción de las que tocaba con el piano. Escogería una y la reaprendería.
Sería increible tener el tiempo suficiente como para ir buscando los mejores cafés de cada ciudad.
Me haría mucha ilusión ahorrar suficiente dinero como para invertir en un buen bolso, o en unos zapatos o en cualquier cosa que me guste infinito.
Son ideales
Tengo que empezar a decirte todas las cosas que siento y en el momento que me apetezca: que eres el más divertido y el más guapo, que quiero dormir contigo (como cada día) porque entonces descanso mucho mejor y que necesito que me des un abrazo tipo ya, ahora mismo. Que amplías mi universo. Y espero que no te vuelvas loco ni te asustes porque oh well, así.
Y espero que no te vuelvas loco ni te asustes porque oh well, así soy.
Y luego, bueno, me quedaría casarme, tener hijos, comprarme una casa y un perro…pero vaya, eso llegará solo (dicen).
Total, que me fui de vacaciones para alejarme de los deberes y resulta que he vuelto con una lista importante de cosas pendientes. Lo peor de todo es que cualquier cosa irá antes que todo esto porque entre tanto TO DO profesional es difícil encontrar fuerzas y tiempo para dedicarnos a nosotros mismos.
Una de las cosas que más me ha costado de empezar a trabajar y, por ende, de dejar de tener tiempo para mí es que no encuentro momentos para leer. Supongo que la mayoría os sentiréis identificados si os digo que cuando llego a casa y por fin me meto en la cama soy incapaz de leer más de un párrafo reteniendo lo que el autor me cuenta.
Lo peor de todo es que tengo comprobadísimo que leer es de las actividades que más me ayudan a relajarme y sobretodo a huir de la vida real para transportarme a la realidad de la historia que estoy leyendo. Creo que es lo único en lo que consigo concentrarme al 100%.
En los últimos dos años he ido recopilando una serie de libros que aunque no son novelas y por lo tanto no necesariamente son para leer, siguen cumpliendo la función de herramienta infalible de desconexión pero con la ventaja de que no hace falta leerlos con continuidad y son más de consulta, de "hoy me apetece leer sobre un par de fotos bonitas" o "me apetece que me cuenten una historia de amor corta pero intensa".
Estos son, según mi opinión, los libros más bonitos:
1. Las guías de Lonely Planet
No concibo un viaje sin comprar la correspondiente guía y mis favoritas son las Lonely Planet. Suelo comprarlas en inglés porque prefiero leerlas en su versión original pero en realidad las traducciones al castellano son buenas. Manías mías. Me encanta subrayarlas, llenarlas de post-its i que se arruguen a medida que pasan los días de viaje, acumular papeles y entradas entre las páginas y encontrarlas después. Lo mejor es coleccionarlas y poder hojearlas al cabo de un tiempo.
Además, desde hace un par de años Lonely Planet ha reconducido y ampliado su negocio, sacando a la venta un nuevo concepto de guías mucho más moderno y novedoso que hace mil veces más partícipe al viajero. Algunas incluyen páginas para poder dibujar el plato más delicioso que has probado o el templo más bonito que has visitado; otras son recopilaciones de sitios increíbles en todo el mundo. A mí me gusta tenerlas en casa, especialmente en mi mesilla de noche o en la mesita de al lado del sofá para insipirarme cuando tengo un poquito de descanso.
Y después existen las guías del New York Times sobre las mejores rutas para vistar en 36 horas (un fin de semana) diferentes ciudades del mundo. Hay una guía para cada continente. Son tan bonitas y la idea me parece tan genial...
Will Darbyshire, un londinense de 20 y pocos años y estudiante de cine ha recopilado reflexiones sobre el amor en sus distintas fases (enamoramiento, relaciones y desamor) de gente de toooodo el mundo y las ha acumulado en un libro usando un formato minimalista pero increíblemente bonito. No solo me gusta porque el amor me parece uno de los mejores temas del universo sino porque los escritos son de gente de a pie, de diferentes edades y culturas pero es tan fácil verse reconocido en muchos de ellos....
Es simple y precioso: me gusta leerlo y releerlo poco a poco, apreciando cada detalle e imaginando la historia de quien escribe cada uno de los textos. Ojalá pueda dearrollar un proyecto así algún día.
* Will Darbyshire tiene un canal de youtube también increíblemente precioso e interesante. Un must.
** La novia de Will Darbyshire, Arden Rose, acaba de escribir un libro titulado Almost adulting que va, según ha explicado en su canal de youtube (también súper recomendable), de hacerse mayor, de convertirse en adulto y de todo lo que ello implica. Tengo high hopes pero aún no ha salido a la venta y por lo tanto no os puedo contar mucho más.
Seguro que a Will y a Arden (y a mi) les encantaría una habitación como esta.
Los Reyes me trajeron esta especie de agenda/diario que ayuda a hacer una pequeña introspección sobre cómo ha ido cada día, apuntando lo mejor que te ha ocurrido, el ejercicio que has hecho, lo que has comido y en lo que te has concentrado u obsesionado. Escribir un diario me parece muy poco realista (esencialmente por lo que os contaba del cansancio y la falta de tiempo) pero creo que hacer el esfuerzo a dedicar 10 minutos al día a pensar un poquiiiiito en lo que he hecho y, los domigos, hacer la reflexión de la semana, me ayuda a ser mucho más consciente de las cosas que me hacen feliz y de las cosas en las que quiero invertir más tiempo, o de las cosas que no me gustan y que debería empezar a apartar de mi vida.
En mi maleta de fin de semana ya nunca falta mi Happiness Planner, mi Minolta, mi angel to go ni mi necessaire lleno de mi skincare favorito.
Este libro es chulísimo para tenerlo en el comedor porque a parte de ser una pieza de decoración que a mí personalmente me encanta, da mucho de qué hablar y es educativo. Básicamente es una recopilación de fotos periodísticas de momentos que han cambiado la historia del mundo. Es bonito e interesante porque de cada una de las fotos hace un poco de contextualización y explica algo del fotógrafo en cuestión.
Algún día tendré un rinconcito así y tiempo para usarlo
Parecido al último, este libro es bonito y me parece ideal para regalar y para decorar cualquier comedor o sala de estar. Me parece particularmente interesante porque ha nacido a partir de una cuenta de instagram (@humansofny) que empezó tomando fotos a gente random de Nueva York y explicando en un par de párrafos su historia. Hace más de tres años que les sigo en Instagram y me encanta la idea de que hayan juntado todas esas fotos e historias para ponerlas en un libro. Me parece un proyecto redondo.
Junglas de libros como esta son lo que quiero en mi casa.
Parecerá muy hollywoodero (y seguramente lo es) pero este fin de año, en un día de amigas y de locuras y risas interminables, mientras celebrábamos nuestro particular Máster Chef (que I am very proud to say que gané por goleada) M propuso escribirnos una carta a nosotras mismas, guardarla y leerla dentro de 15 años. Entre las prisas de las uvas, el vino, el cava y el cotillón se nos olvidó escribir la carta. Una pena.
Para nuestra suerte (y la de todos) es que alguien tuvo la buenísima idea de editar en un formato monísimo y súper appealing una especie de librito razonablemente pequeño un montón de sobres con ideas sobre cartas, reflexiones y listas que uno puede escribirse a sí mismo para leer en el futuro: cosas que quiero hacer antes de morir, promesas que me hago a mí misma, lugares que quiero visitar.... Pienso que es un regalo divertido, económico y sobretodo muy muy muy sentimental y muy poco material (combinación excelente).
Salas de estar como esta, que quitan la respiración.
7. Cualqueira de los libros que venden en los museos sobre las exposiciones de más éxito
¿Y lo bonito que es ir a la Tate Modern o al Musée D'Orssay, enamorarte de repente de un pintor que no conocías demasiado y llevarte a casa un libro con una calidad de impresión brutal en el que aparecen los mejores cuadros?
Today I feel like a Matisse "Trying to see color everywhere regardless of this gloomy day"
La poesía siempre me ha costado. Lo siento mucho, de verdad, pero más allá de las preciosidades que escribió Miquel Martí i Pol, no acabo de saber disfrutar los sonetos ni tampoco los versos alejandrinos de 14 sílabas. Sin embargo, este libro me parece una delicia: una recopilación de poemas de amor muy pero que muy contemporáneos que no suenan barrocos, ni cursis, ni demasiado recargados. Son simples, más de estilo Haiku que otra cosa. Os lo recomiendo 100% si os gusta el amor y si os apetece redescubrir, de algún modo, la poesía.
Son así de bonitos.
La respuesta a la gran pregunta "porque, X, ¿dónde puedo comprar todos estos libros?" es muy pero que muy fácil: Amazon, queridos. Amazon lo es todo. - Algunos los podéis encontrar en Urban Outfitters y en Fnac y el Happiness Planner solo se encuentra en su web. He incluido links en los títulos para mejor referencia-.
Y si os apetece escuchar algo de música mientras hojeáis alguna de estas maravillas, os recomiendo a José González, que no me puede gustar más porque acompaña sin molestar pero a la vez haciendo que te fijes en lo dulce de su voz y su música:
Siempre me gusta dividir el mundo en dos tipos de personas, y está claro que la gente puede dividirse muy fácilmentre entre aquellos que odian cumplir años (supongo que porque ven el final un poquito más cerca y sobre todo porque se dan cuenta de las cosas que han dejando de hacer y que es difícil que puedan retomar) y los que lo celebran con ilusión (supongo que porque es su manera de dar las gracias - a quién sea, a lo que sea - por poder haber podido estar aquí un tiempo más y por la emoción que les provoca los millones de planes que tienen para el futuro).
Yo, que me autoclasifico sin pensarlo ni un momento en el segundo de los grupos, esta semana he cumplido 25 años, también conocidos como un cuarto de siglo o mis bodas de plata en la vida (how poetic, huh?). Al margen de que, como bien dijo mi workmate L, mi cumpleaños ha sido como una boda gitana porque lo hemos alargado, celebrado y recelebrado durante una semana entera, en los últimos días he aprovechado para pensar en las cosas que más me gustan, satisfacen y enorgullecen de mi trayectoria hasta ahora.
Me gusta la idea de pensar que son mis hits (the very best of the best, vaya).
Aviso que incluyen topicazos y cursiladas pero es que ¡oh!, los tópicos por algo lo son y ¡oh!, soy cursi de morir.
Ahí van:
1. Mis hermanos: obviamente son mi número 1, porque aunque me vinieron dados, no puedo ni quiero vivir sin ellos. Doy gracias a mis padres por el maravilloso trabajo que han hecho educándonos como una piña. Hay bromas y peleas que solo son de hermanos (y son las mejores).
2. Mis amigos: en mi fiesta de cumpleaños me di cuenta (de verdad, de verdad, de verdad, porque ya lo intuía) que tengo muy buenos amigos. Me conocen demasiado bien, consiguen sorprenderme después de tantos años y les hace ilusión celebrar todo conmigo. Me siento en paz, segura, protegida y orgullosa de las amistades (antiquísimas y novísimas) que he conseguido forjar.
3. Coleccionar angelitos: no somos nadie si no coleccionamos algo, dirían algunos. Pues yo colecciono angelitos y me gusta recopilarlos de todas las partes del mundo. Lo que me encanta es que presiden mi mesilla de noche y los mejores rinconcitos de mi habitación. Estoy segura de que me protegen.
4. El viaje a Alaska. (Sigo en shock después de 5 años).
5. Haber descubierto cuáles son mis vías de escape: cantar, el mar y un buen plato de pasta.
5.bis: Bruce, las sensaciones de los per-conciertos, los conciertos y los post-conciertos.
6. Haddockito. Sigo creyendo que todo el mundo debería tener un perro al menos una vez en la vida.
7. Mi empatía. Me da lo mismo si a veces tengo tanta que hago míos los problemas de los demás. Todo eso lo compensa la sensación de plenitud por comprender y ayudar a mis personas favoritas.
8. Las esquiadas en el Valle de Aran: cuando éramos pequeños y ahora, de más mayores.
9. Conseguir pintarme las uñas prácticamente a la perfección. Es cuestión de perseveranza.
10. Los veranos en la Costa Brava y que me encante el mar de color verde intenso y escalar por las rocas. Me encanta no ser ese tipo de chica que se muere del asco con las algas.
11. Mi moto, que me regala tiempo y me caracteriza. Como a medio Barcelona, lo sé, pero a mí también y eso es lo que cuenta.
12. CK one, Cinéma y See by Chloe, que también me definen.
13. La sensibilidad por los colores, las texturas y los tejidos. La adoración a los detalles: al maquillage bien escogido, a los bolsos icónicos del diseño, a los rojos bien combinados, a las blusas blancas y a los muebles antiguos increíblemente atemporales. Creo que tienen la culpa mi madre y mis dos abuelas. Pienso inculcárselo deliveradamente a mis hijas.
14. Los puentes de la purísima en las islas Canarias de pequeña.
15. Madrid. Londres.
16. El viaje a Tailandia con muy poco dinero y muchas ganas de no perdernos absolutamente nada.
17. Mi primer amor: aún ahora me cuesta llegar a entender lo inmenso de lo que creamos y agradezco lo mucho que aprendí cuando se terminó (gràcies).
18. Mis brownies: la iluminación que tuve de mezclar dos recetas y ta-dah!
19. Que en Costa Rica me acompañaras a mi cabañita porque me moría del miedo a las arañas y que ahora me inspires absoluamente cada día. Seguimos haciéndolo todo contigo.
20. El viaje en helicóptero sobrevolando el Grand Canyon (y en general los dos viajes a California).
21. Este blog.
22. Me fe ciega en el amor. Mi manera de querer. Que me encante querer. La capacidad que tengo de estar siempre pendiente de mis personas favoritas.
23. Mis gafas redondas. Lloré el día que se rompieron y creo que en (muy) breves volveré a comprar unas que se les parezcan. No consigo verme del todo yo sin ellas.
24. La relación que tengo con mis abuelos maternos, que son las mejores personas de este mundo, y la relación que tenía con mi abuela paterna, a la que echo de menos cada día.
25. Ser independiente, tener las cosas claras e intentar descifrarlas cuando pierdo el rumbo.
En realidad, mi hit más preciado es la capacidad que tengo de disfrutar de las cosas que me llenan. Me da lo mismo si son detalles (como mensajes de suerte en épocas de exámenes), o rutinas (como lavarme los dientes o los aperitivos al sol), o grandes eventos (como mi graduación, darme cuenta de que nos queríamos) o cosas muy muy mías (como mi cama perfectamente hecha, conseguir un conjunto de ropa que me hace sonreír, una foto bien tomada). Doy gracias por ser tan capaz de ser súper feliz, de sentirlo todo tanto, de que los recuerdos me transporten y me permitan revivir y resentir mis momentos y sensaciones favoritas.
*Por hoy dejaré al margen que esta capacidad también la tengo por el otro lado, de modo que lo malo, lo sufro muchísimo.
Últimamente me doy cuenta que no paro de experimentar cambios, que estoy en constante evolución. Supongo que hacerse mayor tiene estas cosas. Venimos de años de etapas tranquilas, lineales, de absoluta dependencia en otras personas (los padres) y de repente nos despertamos y nos vemos presionados por mil y una variables que seguramente ni nos habíamos dado cuenta que existían: ¿a qué me quiero dedicar, qué tipo de pareja quiero, qué busco en mis amistades, cómo me quiero alimentar?
No sabría por cuál empezar
Últimante me he sentido incómoda con mi ropa. Me he dado cuenta de que jerseys que hace unos meses me definían perfectamente ahora me hacen sentir rara ¿Cómo puede ser, si siempre he tenido muy claro cuál era mi estilo? Querida, tu estilo crece y evoluciona contigo. No puedes pedirte estar creciendo y madurando y que te gusten los mismos vestidos. Si la ropa me define, es normal que esté en contínua búsqueda de "mi estilo". Aquí lo explican maravillosamente bien.
I really really crust
Últimamente he visto que lo que quiero es poder predicar con el ejemplo. Tengo unos valores muy claros; no son muchos, la verdad, pero tienen fuerza en todo lo que hago y eso me gusta mucho. No quiero hipotecar mis creencias porque sean distintas a lo que piensan mis amigos, ni quiero dejar de actuar como a mí me apetece y me parece correcto porque mi trabajo lo requiera. He llegado a la conclusión de que mis padres, y desde hace un tiempo yo, no nos hemos pasado casi 25 años creando a una personita para que ahora no pueda actuar en consecuencia. Quiero convertirme en alguien más o menos coherente, con una personalidad que me diferencie del resto, respetuosa y tolerante.
I wanna do my own thing
Últimamente he vuelto a tener muchísimas ganas de querer. Me apetece añadir un eje más a mi vida y sobretodo ofrecer apoyo incondicional y sentir que yo también lo tengo: quiero tener a una persona, tener a mi persona. Y ésa no es nadie más que aquella persona que escojo sin darme cuenta y con la que las cosas sencillamente funcionan. Quiero viajar, quiero dormir, quiero abrazos, quiero domingos de aperitivos al sol, quiero llamadas por teléfono, quiero compartir preocupaciones, quiero compartir maneras de ver y entender el mundo, quiero aprender de ti, quiero que me hagas replantear todos mis esquemas. Sobretodo quiero sentir que me haces ser mejor y que de algún modo yo también saco lo mejor de ti. Me gusta mi manera de querer. Sigo sin entender el mundo sin el amor. ¿Acaso se puede vivir sin amor?
never ever
Últimamente he perdido algunos puntos de referencia. Igual lo duro ha sido darme cuenta de que el true North, aquél punto de referencia, aquelladirección que no matter what es correcta y a la que siempre puedes recorrer y volver para encaminar tus pasos no está en los demás, no está en las personas que hasta ahora me han guiado (mis padres), ni en mi casa de toda la vida, ni seguramente en mi ciudad. Al derrumbarse todo lo que tenía por seguro, me he dado cuenta de que el true North solo está en nosotros mismos y precisamente por eso a veces es difícil encontrarlo.
Puntos de referencia
Últimamente he llegado a la conclusión de que el error es que nos imaginamos que llegará el día en que lo tendremos todo bajo control, bien decidido y definido. Creo que tenemos que entender y aceptar que podemos sernos fieles a nosotros mismos pero a la vez evolucionar y cambiar de opinión o de valores. Que estar perdido en ciertos puntos y no tener claras ciertas ideas no es una debacle universal. Al final, se trata de asumir que esperar que alguien nos aporte la sensación de paz y tranquilidad es un error porque solo dependemos de nosotros mismos (o ese es el objetivo). Creo que sobretodo tenemos que interiorizar que el true North en realidad es tan variable como nosotros, cambia y se mueve con nosotros. Que la sensación de encontrarnos, saber quién somos y tenerlo todo claro no llegará. Hacerse mayor y ser adulto va de sentirse perdido, cambiar, aprender y construir continuamente.
Últimamente no paro de escuchar a esta chica, que tiene canciones suyas y también hace covers. Sus letras son tan bonitas que algunas canciones necesito escucharlas más de una vez seguida para poder interiorizarlas del todo, y eso es raro en mí. Mi favorita es esta (creo):
Hay quien vive sin complejos ni tapujos; hay quien se sabe feliz y completo, quien se conoce a la perfección y se gusta así, tal cual es en cada momento. A la vez, hay quien vive pensando en que no sabe lo que opina sobre el aborto o sobre que Donald Trump haya ganados las elecciones y se martiriza por ello (rezando para que nadie le pregunte), hay quien se siente un poco perdido, a veces dudando de con quién pasar el poco tiempo libre que tiene. Hay quien se conoce solo los defectos y que siempre querría mejorar.
Los primeros viven libres. Los segundos conviven con el miedo.
Hasta hace unas meses os habría dicho que lo tenía todo bastante atadito, que me conocía casi al 90% y me atrevía a hablar sobre cualquier cosa. Pues ahora resulta que ciertas cosas me chocan, a veces me encuentro contradiciéndome y ya no sé ni si la ropa que cuelga en mi armario me define o no. Tengo algunas cosas clarísimas y otras me patinan tanto que entro en bucles maléficos que me impiden descansar por las noches.
Y ya se sabe que con las dudas llegan planteamientos nuevos que aunque a mí personalmente me hacen sentir bien - porque sentirme en constante evolución me apasiona - a la vez me colapsan y a ratos hasta me empequeñecen.
Durante estos meses, a parte de dudas, he recopilado un montón de cosas que me encantaría hacer pero para las que no tengo agallas:
1. Viajar sola
Admiro a todos los que cogen su mochila (solo se viaja con mochila, con maleta no vale porque todos sabemos que la vida con maleta es millones de veces más fácil y entonces todo pierde cierta gracia) y se van a dar vueltas por el mundo solos.
Pagaría mucho dinero para comprar el valor suficiente para coger un avión hasta Edimburgo, alquilar un coche e irme una semana por Escocia a conducir durante horas, dormir en bed and breakfasts súper kitchs, pasar mañanas enteras mirando el mar desde alcantilados y todo ello sin tener a nadie con quien hablar para parar mi cerebro.
Quiero atreverme a que la inmensidad del mundo se me coma para darme cuenta de que sentirme pequeña no es ningún drama.
2. Hacerme un tatuaje
En mi casa los tatuajes siempre se han visto como algo poco apropiado y casi inadecuado. "¿Y cómo se te verá cuando seas mayor y estés arrugada?", "sería para toda la vida, te definirá siempre"
Y yo pienso, ¿existe algo en este mundo que me defina ahora y hasta que me muera, si quiero evolucionar constantemente? Seguramente sí, y seguramente no pasaría nada si lo que decidiera tatuarme dejara de definirme, porque siempre hablaría de una etapa de mi vida (y ello no es poco).
Y cuando ya estoy casi convencida y ya me he informado sobre los mejores tatuadores de Barcelona empiezo a decirme a mí misma que no sé si quiero ser una novia tatuada, o una madre tatuada. Y así paso meses, sin atreverme a tatuarme algo minúsculo en un punto de mi cuerpo que ni yo me veo.
Y si me acabara atreviendo, me iría a Seul para que playground tattoo me hiciera uno de sus delicadísimos diseños.
3. Pedirle a alguien que me haga fotos
Soy una obsesa de las fotos y reconozco (por primera vez, aquí y ahora) que me gustaría mucho que alguien me hiciera una buena sesión de fotos. Quiero fotos que plasmen lo que soy ahora y lo que me gusta. Quiero fotos con mi perro y con mi ropa favorita, en mi habitación, en Barcelona y en la playa que más me gusta. Quiero fotos bonitas con mis hermanos, quiero fotos con la persona que me acompaña en todo.
La vergüenza me mata. Qué tonteria, si de lo mejor que tenemos en esta vida son los recuerdos.
Y por pedir, pediría que me fotografiara el equipo de So it goes, que hacen los mejores reportajes.
4. Comunicar las cosas que no me hacen sentir bien
Desde pequeña he tenido la obsesión de centrarme en decir las cosas buenas a la gente. En mi casa siempre lo han potenciado, y también en mi colegio. Creo que es súper importante celebrarlo absolutamente todo. Suelo decirle a la gente que les quiero, suelo dar las gracias por cualquier cosa y me encanta demostrarles a mis favoritos que lo son.
Esa obsesión ha hecho que sienta que decir que algo no me ha gustado o que algo me ha hecho sentir mal no es lo correcto. Que cada uno tiene que gestionar her or his own shit. Que no podemos ir por el mundo haciéndonos los ofendidos. Pero pensándolo bien creo que las cosas deben decirse, deben poder hablarse. Que decir que algo podría haberse hecho mejor no es ningún drama, evita que tengas un nudo en el estómago y sobretodo evita que en el futuro vuelva a darse una situación similar.
Querría que la gente entendiera que no es no, y que sí es sí.
Consejos sobre cómo empezar a hacerlo serán agradecidos.
Dáselo a quien te ha creado la mala sensación, porque es a quien le pertenece.
5. Ser sexy* (a.k.a atractiva - para los que se escandalizan fácilmente)
Hay chicas, mujeres, señoras que son sexys. Y les tengo envida. Tengo amigas que son sexys y me gustaría preguntarles cómo lo hacen para conseguirlo. En el fondo de los fondos de mis adentros sé que, como creo que todas las mujeres, tengo un lado sexy y femenino. Se trata por lo tanto de conseguir dejarlo relucir y aprender a convivir con él. Estoy convencida de que es divertidísimo.
Quiero salir de casa disfrutando de llevar un conjunto de ropa interior que me hace sentir bien y femenina, como un secreto que solo yo conozco: como una fuerza interior. Quiero poder quitarme los vaqueros con ese ligero y sutilísimo contorneo de caderas que te encanta, como si nada, y que me cojas de la mano desde la cama y me tires contra tí, jugando. Quiero atreverme a bailar yo sola delante del espejo. Quiero disfrutar de que alguien me mire en un semáforo y conseguir aguntarle la mirada pícara. Quiero sobretodo sobretodo sobretodo, relajarme y tener el control; poder decidir cuándo soy sexy y para quién lo soy.
*Por sexy entended, please, una chica intrigante e interesante, divertida y fresca, con un punto frívolo, atractiva y que confía en sí misma. Con estilo propio y personalidad. Una chica que no viste nunca provocativa, que es selectiva y que se reserva lo mejor para los mejores. Ejemplos de chicas así son, para mí: Jeanne Damas, Camille Rowe, Karlie Kloss e Inés de la Fressange. Mi amiga C y mi amiga J.
¿Cómo no va a dar fuerza algo tan bonito como este conjunto?
6. Miscelánea
Me encantaría atreverme a irme de casa dejando la habitación sin recojer o sin tener 100% de batería en el móvil, me encantaría dejar de tener miedo a molestar a la gente con mis opiniones o preferencias. Quiero ser más asertiva. Quiero dejar de tenerle miedo a las arañas. Quiero dejar de ser vergonzosa. Quiero sentir que puedo hablar de cosas superficiales y tontas (y que no por ello me convierto en superficial ni tonta). Quiero, quiero, quiero encontrarme a mí misma y atreverme a ser yo, del todo, así natural y sin pesos en la espalda.
From the day that I met you I stopped feeling afraid and in your arms I feel safe así que espero, poco a poco, empezar a hacer tooodas estas cosas que ahora mismo me aterran porque confío en que me tirarás a los leones (como siempre) y me ayudarás a relativizar y a quitarle importancia a las cosas que no la tienen.
¿Y a vosotros, qué os gustaría hacer y no sabéis como?
Me prometí a mí misma no avanzarme y empezar a pensar en la Navidad con el Adviento, el día 1 de diciembre. Pero como en tantas otras cosas, no me he sido fiel y en un tremendo acto de rebeldía ya he escrito mi carta a los Reyes Magos, ahí va:
Queridos Reyes Magos,
El año 2017 ha sido de (muchos) cambios. Si me hubieran dicho la mitad de las cosas que me han ocurrido, no me lo habría creído. Soy consciente de que me quedan muchas cosas para mejorar y prometo seguir trabajando en todas y cada una de ellas. Sin embargo, estaremos de acuerdo en que he conseguido objetivos que hace unos meses ni imaginaba poder alcanzar. Me gusta mucho escribiros porque me ayuda a recapitular y hacer balanza; a ponerme objetivos.
Aprovecho para agradeceros el maquillaje y la ropa que me trajisteis el año pasado: lo he usado todo muy a menudo y he intentado disfrutarlo siempre. Muchas gracias por esa taza tan bonita que escogisteis; se nota que me conocéis y sabéis qué me hace sentir bien. De todos modos, por lo que realmente os estoy agradecida es por la capacidad de adaptación que me dejasteis: me ha ido como anillo al dedo.
Para este año 2017, he pensado que me gustaría que me ayudarais a decidirme sobre la ONG a la que quiero empezar a donar (hay tantas que cuesta decidirse), que me trajerais algunos libros de cocina para, cuando termine de (intentar) hacer la dieta que estoy siguiendo, pueda empezar a innovar y a perfeccionar algunos de los platos que ya conozco. También me gustaría que me dejarais muchas horas de sueño, y fines de semana de dos días enteros, fuerza de voluntad para volver a ir al gimnasio al menos dos veces por semana y mucha capacidad de concentración.
Obstinación para hacer yoga, que sé de sobras que me va genial.
Me iría muy bien una cámara de fotos analógica parecida a la que tiene mi hermano U, que más que nada me servirá para pasar quality time con él. Hablando de quality time, me encantaría seguir con la tradición de hacer una escapada los tres hermanos juntos porque nos da la vida. Idealmente, también me gustaría poder encontrar más momentos para estar con Haddock.
Me visualizo más o menos así. Captando a mis hermanos coger las mejores olas.
Quiero, de verdad de verdad de verdad, que me sigan robando la almohada por las noches y las cremas hidratantes por la mañana. Que me sigan descubriendo sitios de comida deliciosa que me hagan querer gastar todos mis cheat meals y también que me enseñen las terrazas más cool y mejor climatizadas de Barcelona. Quiero que me acompañen al cine los miércoles por la noche (aunque siendo realistas, con los domingos me conformo). Quiero viaje este verano para discutir y reírnos mucho (se nos da fenomenal).
Oh yes you are...
Me encantaría que nevara muchísimo, como nunca, y que en verano haga un calor para morirse. Me irían de perla siestas invernales, con la manta y el jersey de cashmere puestos, y de verano, tumbada en el césped de casa y levantándome con un dolor de cabeza infernal. Tampoco estaría mal un poco de tiempo para leer.
Va, un poquiiiito de nieve...
Me haría muchísima ilusión irme con C a Londres y por fin volver a mi ciudad favorita. También estaría bien encontrar el momento para pasar un fin de semana con N, que la tengo abandonadísima desde hace meses. De hecho, lo que me gustaría es que me ayudarais a organizarme mejor y a encontrar momentos para todo. A priorizar y no agobiarme, a dedicar cada día un ratito a contestar los mensajes que se me acumulan durante el día. Por eso creo que una Happines Planner de color azul marino sería ideal.
Reservaré ratos para mis cinco imprescindibles, que sé que tengo que cuidarlas más.
Salvaría mis días en la oficina que Ben Harper, Ben Howards, Kings of Convenience, Coldplay, Bruce, Bear's Den, y Bruce sacaran nuevos CDs. Pero CDs de esos que no puedes parar de escuchar. En su defecto, me encantaría descubrir a nuevos cantantes que me emocionen tanto como ellos. Por favor que Fix You, Thunder Road y Bobby Jean sigan sirviéndome de refugio para tener la seguridad de que, en momentos de máximo estrés, tristeza o felicidad, pueda seguir recurriendo a ellas.
Entradas para ir a algún concierto tampoco sería una mala idea...
Sería genial seguir siendo muy consciente de el valor que tienen las cosas y seguir empeñada en generar menos residuos y en consumir más razonablemente. Por ello, analizando mi armario, creo que estaría bien añadir un cinturón para ir a trabajar, finito, de color negro y con la piel con alguna textura. También usaría mucho un jersey de cuello alto negro (cómo no), delgadito y ajustado. Sería fenomenal que las Gazelle siguieran estando in para siempre, porque no me imagino mis fines de semana sin ellas en los pies.
Juro solemnemente no comprarme esta versión
Sé perfectamente que os estoy pidiendo la luna pero en realidad todos sabemos que la mayoría de cosas dependen de mí misma de modo que, en el fondo, lo único que os pido este año es fuerza de voluntad, paciencia y perseverancia y muuuuuuchas ganas de querer. Yo me comprometo (aquí queda por escrito) a usarlas con criterio y a esforzarme al máximo para seguir convirtiéndome en la mejor trabajadora, amiga, hija, hermana y pareja que pueda ser.
Do we have a deal? Tell me that we do.
Como siempre, encontraréis polvorones, turrones y una botella de cava en casa. También dejaremos los polvos de talco para Baltasar y agua y zanahorias en la terraza, para vuestros camellos.
Un abrazo,
X.
PD: la noche de Reyes la pasaré en casa, en Sant Cugat. Ya sabéis como soy con las tradiciones y por nada del mundo me perdería el mejor despertar del año con mis hermanos.
PD2: Estoy tan obsesionada con esta versión de Jolene que no puedo evitar colgarla aunque no tenga ninguna relación con nada de lo anterior.