Mostrando entradas con la etiqueta Favoritos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Favoritos. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de febrero de 2017

Mis hits

Siempre me gusta dividir el mundo en dos tipos de personas, y está claro que la gente puede dividirse muy fácilmentre entre aquellos que odian cumplir años (supongo que porque ven el final un poquito más cerca y sobre todo porque se dan cuenta de las cosas que han dejando de hacer y que es difícil que puedan retomar) y los que lo celebran con ilusión (supongo que porque es su manera de dar las gracias - a quién sea, a lo que sea - por poder haber podido estar aquí un tiempo más y por la emoción que les provoca los millones de planes que tienen para el futuro). 

Yo, que me autoclasifico sin pensarlo ni un momento en el segundo de los grupos, esta semana he cumplido 25 años, también conocidos como un cuarto de siglo o mis bodas de plata en la vida (how poetic, huh?). Al margen de que, como bien dijo mi workmate L, mi cumpleaños ha sido como una boda gitana porque lo hemos alargado, celebrado y recelebrado durante una semana entera, en los últimos días he aprovechado para pensar en las cosas que más me gustan, satisfacen y enorgullecen de mi trayectoria hasta ahora. 

Me gusta la idea de pensar que son mis hits (the very best of the best, vaya). 

Aviso que incluyen topicazos y cursiladas pero es que ¡oh!, los tópicos por algo lo son y ¡oh!, soy cursi de morir. 

Ahí van:

1. Mis hermanos: obviamente son mi número 1, porque aunque me vinieron dados, no puedo ni quiero vivir sin ellos. Doy gracias a mis padres por el maravilloso trabajo que han hecho educándonos como una piña. Hay bromas y peleas que solo son de hermanos (y son las mejores).


2. Mis amigos: en mi fiesta de cumpleaños me di cuenta (de verdad, de verdad, de verdad, porque ya lo intuía) que tengo muy buenos amigos. Me conocen demasiado bien, consiguen sorprenderme después de tantos años y les hace ilusión celebrar todo conmigo. Me siento en paz, segura, protegida y orgullosa de las amistades (antiquísimas y novísimas) que he conseguido forjar. 

3. Coleccionar angelitos: no somos nadie si no coleccionamos algo, dirían algunos. Pues yo colecciono angelitos y me gusta recopilarlos de todas las partes del mundo. Lo que me encanta es que presiden mi mesilla de noche y los mejores rinconcitos de mi habitación. Estoy segura de que me protegen.

4. El viaje a Alaska. (Sigo en shock después de 5 años).


5. Haber descubierto cuáles son mis vías de escape: cantar, el mar y un buen plato de pasta.
5.bis: Bruce, las sensaciones de los per-conciertos, los conciertos y los post-conciertos.

6. Haddockito. Sigo creyendo que todo el mundo debería tener un perro al menos una vez en la vida.


7. Mi empatía. Me da lo mismo si a veces tengo tanta que hago míos los problemas de los demás. Todo eso lo compensa la sensación de plenitud por comprender y ayudar a mis personas favoritas.


8. Las esquiadas en el Valle de Aran: cuando éramos pequeños y ahora, de más mayores.

9. Conseguir pintarme las uñas prácticamente a la perfección. Es cuestión de perseveranza.

10. Los veranos en la Costa Brava y que me encante el mar de color verde intenso y escalar por las rocas. Me encanta no ser ese tipo de chica que se muere del asco con las algas.


11. Mi moto, que me regala tiempo y me caracteriza. Como a medio Barcelona, lo sé, pero a mí también y eso es lo que cuenta.

12. CK one, Cinéma y See by Chloe, que también me definen.

13. La sensibilidad por los colores, las texturas y los tejidos. La adoración a los detalles: al maquillage bien escogido, a los bolsos icónicos del diseño, a los rojos bien combinados, a las blusas blancas y a los muebles antiguos increíblemente atemporales. Creo que tienen la culpa mi madre y mis dos abuelas. Pienso inculcárselo deliveradamente a mis hijas.


14. Los puentes de la purísima en las islas Canarias de pequeña.

15. Madrid. Londres.

16. El viaje a Tailandia con muy poco dinero y muchas ganas de no perdernos absolutamente nada.


17. Mi primer amor: aún ahora me cuesta llegar a entender lo inmenso de lo que creamos y agradezco lo mucho que aprendí cuando se terminó (gràcies).

18. Mis brownies: la iluminación que tuve de mezclar dos recetas y ta-dah!

19. Que en Costa Rica me acompañaras a mi cabañita porque me moría del miedo a las arañas y que ahora me inspires absoluamente cada día. Seguimos haciéndolo todo contigo.

20. El viaje en helicóptero sobrevolando el Grand Canyon (y en general los dos viajes a California).

21. Este blog.

22. Me fe ciega en el amor. Mi manera de querer. Que me encante querer. La capacidad que tengo de estar siempre pendiente de mis personas favoritas.


23. Mis gafas redondas. Lloré el día que se rompieron y creo que en (muy) breves volveré a comprar unas que se les parezcan. No consigo verme del todo yo sin ellas.


24. La relación que tengo con mis abuelos maternos, que son las mejores personas de este mundo, y la relación que tenía con mi abuela paterna, a la que echo de menos cada día.

25. Ser independiente, tener las cosas claras e intentar descifrarlas cuando pierdo el rumbo.

En realidad, mi hit más preciado es la capacidad que tengo de disfrutar de las cosas que me llenan. Me da lo mismo si son detalles (como mensajes de suerte en épocas de exámenes), o rutinas (como lavarme los dientes o los aperitivos al sol), o grandes eventos (como mi graduación, darme cuenta de que nos queríamos) o cosas muy muy mías (como mi cama perfectamente hecha, conseguir un conjunto de ropa que me hace sonreír, una foto bien tomada). Doy gracias por ser tan capaz de ser súper feliz, de sentirlo todo tanto, de que los recuerdos me transporten y me permitan revivir y resentir mis momentos y sensaciones favoritas.

*Por hoy dejaré al margen que esta capacidad también la tengo por el otro lado, de modo que lo malo, lo sufro muchísimo.



Hasta pronto,

X.




domingo, 16 de octubre de 2016

Sobre las cosas sin las que no puedo vivir (II)

Seguir descubriendo cosas que se convierten en indispensables es, quiero creer, una suerte. Enamorarse es una pasada. Y tenemos la suerte de enamorarnos de personas y de cosas, de sensaciones y de actividades, de olores, de sabores. Y sonará a cliché, y a tópico y a noslosabemosdememoria pero es que las pequeñas cosas (y no tan pequeñas) que me hacen feliz me encantan. Supongo que es porque siento que no paso por esta vida como si de una bola del desierto se tratara, sino que incorporo novedades, acumulo intereses. En definitiva: me doy cuenta de lo que hago y lo que vivo. 

En realidad creo que todo ello es reflejo del hecho de ser perfeccionista, que para mí, lejos de tener el significado típico de alguien que "lo hace todo muy bien" (acabo de simplificarlo mucho pero nos entendemos), creo que es un peso que llevamos los que nunca tenemos la sensación de haber terminado con algo porque creemos que absolutamente todo es mejorable, es la sensación de anticiparte a todo lo bueno y sobretodo a todo lo malo que pueda venir para prevenirlo y así conseguir que todo salga bien. Entonces, con el afán de mejorar y de no perderme nada por el camino, voy descubriendo novedades.  

En todo caso, últimamente he estado disfrutando de (más) cosas sin las que, como ya os dije la otra vez, ni puedo ni quiero vivir sin:

1. Los post-its

Quien me conoce (esencialmente quien trabaja conmigo) puede dar fe de que soy totalmente adicta a estos sticky notes que me parecen una creación divina. En mi puesto de trabajo creo que ya no me cabe ninguno más.

Me ayudan muchísimo a organizarme y los uso a modo de recordatorio, colgándolos en la pantalla del ordenador (cuando algo realmente no se me puede pasar) o bien en la pared de mi escritorio. También los uso para escribir la lista de la compra y los pego en el billetero, evitando así tener que llevarme bolso al supermercado (genious, i know). Lo bueno es que son movibles y por lo tanto los puedes cambiar de sitio o simplemente retirar cuando ya no sirven sin dejar rastro detrás. Además existen en mil colores y tamaños, hecho del que me aventajo para clasificar entre tipos de TO DOs, niveles de urgencia, o temática de las cosas. 

Definitivamente no podría vivir sin las bromas en mis yogures sin lactosa en la nevera del despacho ni sin los mensajes de ánimo cursis y pastelosos.

Heaven, more or less.

2. Mis compañeras de piso

De M me enamora su increíble (de verdad que me sorprende a diario) capacidad para positivizarlo absolutamente todo pero sin restarle importancia a las cosas, su fuerza de voluntad para hacer millones de actividades y sobretodo la manera en que contagia todo eso. También me encanta porque es cariñosa sin darte abrazos: solo con las miradas, con sus frases híper sarcásticas con las que demuestra ser ultra observadora y conocerme muy bien, y con sus detalles inesperados. Es de ese tipo de personas que parece que nunca acabe de estar allí, siempre en su mundo, pero que cuando tiene que estar, porque la necesitas, lo detecta en el momento justo y entonces se convierte en la persona más acertada y dulce del mundo.

De E me encanta la manera en la que piensa las cosas: siempre muy estructurada, pausada y lógica. Es reflexiva y solitaria, nunca jamás me molestaría; en la vida me juzgaría. Con ella aprendo a ser paciente y a ser más discreta. No podría vivir sin nuestras tardes de viernes merendando en tres horas, sentadas en la mesa del comedor hablando sin parar de ropa, zapatos, abrigos, telas, comida, amores, familia y amistad. 

Me parece impensable que formemos un trío tan perfecto cuando hace ni siquiera unos meses no se nos pasaba por la cabeza dormir cada día bajo el mismo techo (ni detrás de la misma puerta siempre cerrada con tres vueltas de llave).

Este me parece genial. Nos hace falta uno. Les propondré poner uno así; ya os contaré qué les parece. 

3. Mi nuevo poncho

Aún no lo he estrenado pero ya sé se convertirá en la típica pieza a la que recurres cuando te encuentras llevando los mismos tejanos negros con la misma camiseta blanca o a rayas marineras y tu trusty jersey gris (o en su defecto tu también indispensable cazadora de piel) porque sabes que va a cambiar todo tu look en un segundo. El mío es guatemalteco, lo compré por la calle y sin andar buscándolo. Simplemente lo vi y no me pude resistir. Es reversible y combina el azul klein con el negro. No hay duda que era para mí. Pienso ponérmelo como última capa, suelto o atado a la cintura con algún tipo de cuerda, también pienso usarlo de macro foulard. Y sobretodo siempre lo usaré junto con mi sombrero de piel colombiana cosido a mano. Yes. 

Me encanta que llegue el frío. 

También será perfecto bajo la lluvia.


4. Las mañanas de domingo en la cama

Un día os conté que después de mucho esfuerzo y autoconvencimiento había conseguido disfrutar de volver a meterme en la cama después de desayunar. De ello que ahora no pueda evitar re-enamorarme cada domingo de la sensación de pasar ratos y ratos y más ratos en mi cama, con la ventana abierta y debajo del edredón (espero que a estas alturas ya tengáis todos puesto el edredón, que ya toca), construyendo relaciones, leyendo libros, escuchando la mejor música, pensando en los menús de la semana y sobretodo pensando en todo lo que tienes por hacer simplemente sin hacerlo (complicado, pero se consigue). 

Quiero pasar un fin de semana en la montaaaaaaaaaaaña. Hablo en serio. 

5. Las trenzas

Últimamente me he animado a dejarme el pelo largo. Uno de otros tantos cambios, ¿verdad? El pelo larguísimo nunca me ha gustado y además creo que no me favorece nada pero es verdad que últimamente lo llevaba relativamente corto, y me encantaba. Sin embargo, entre una y otra cosa antes de verano decidí dejarlo crecer un poco más de lo normal prometiéndole a mi peluquera que me haría muchas trenzas. Y así lo hice. Y ahora no puedo imaginarme sin. Me encanta hacérmelas con el casco de la moto ya puesto porque quedan bajas y porque en el trayecto el pelo se enreda en la medida justa para que la trenza sea indestructible durante todo el día: perfectamente deshecha. Me encanta que me las haga M, con mil capas y dejando lucir mis baby highlights

Y este otoño e invierno la pienso llevar así. Porque ya os conté que no hay nada que me guste más que un lazo en el pelo bien puesto. 

Tampoco podría vivir sin el queso parmesano (el único que puedo comer), ni sin el pescado cocido al horno con sal y un poquito de aceite, ni sin la sensación de poner una lavadora y tender la ropa blanquísima (totalmente heredado de mi madre), ni sin spotify premium, ni sin la cámara de fotos de mi móvil, ni mi pijama a rayas rosas y blancas, ni sin los jerséis de chico de color verde botella, ni sin las verdades ni la calma de esta canción:



Hasta pronto, 

X.  

jueves, 22 de octubre de 2015

De mis quince sensaciones favoritas

Me da mucha rabia y hasta un poquito de vergüenza aceptar que creo y defiendo el gran tópico de que "la felicidad está en las pequeñas cosas". Sin embargo no os penséis que me quedo con eso. Como siempre, porque soy un poco rebelde, intento diferenciarme y añado un matiz que para mí lo es todo y es que creo y rezo que "la felicidad también está en las pequeñas cosas".

Paso de ser la típica que reniega de las grandes cosas: del éxito, del amor, del lujo...pero me siento afortunada porque pese a que disfruto enormemente con todo eso (y lo busco, lo sueño) también me encantan los detalles, los momentos que casi ni te das cuenta de que pasan y las cosas simples, porque al final son pequeñas chispas que llenan mi vida. Ya lo decía Bruce, que sabe mucho: you can't start a fire without a spark. Pues eso, que sin las cosas pequeñas nada sería lo mismo.

Pensando en todo ello, he hecho una lista de mis quince sensaciones favoritas. Allá voy:

1. Dar las gracias

Hoy en día - y yo la primera - vamos por la vida haciendo mil cosas a la vez y sin pararnos a pensar demasiado. Un día llegué a la conclusión de que empezaría a dar las gracias por todo aquello que realmente me llena, por pequeño o grande que sea.

No sabéis el gusto que es tener una conversación interensantísima con un (nuevo) amigo, de esas que te une muchísimo en menos de 10 minutos y que deja pensando durante días. Levantarte al día siguiente y agradecerle el rato de desconexión total es maravilloso. También lo es agradecerles a tus amigas que siempre estén allí, aunque ya lo sepan.


2. Esquiar 

De esquiar me gusta absolutamente todo: levantarme tempranísimo, la velocidad, la nieve, la estética y espirar aire frío pero me apasiona la sensación de quitarte las botas después de todo el día bajando pistas. Sí, esa es una de mis sensaciones favoritas.


3. Que me hagan pensar

Creo que de lo mejor que me puede pasar es que alguien me haga pensar y plantearme las cosas. Me encanta pensar. Es así de simple. Conquistarme es fácil. 


4. Viajar a un sitio nuevo

Sin duda alguna los nervios, intriga y emoción que me provoca saber que conoceré un sitio nuevo y, al final, por fin, llegar allí y absorver todo lo que pueda en el tiempo que tenga para estar allí es también una de mis sensaciones preferidas.


5. Volver a casa

Y la recompensa de viajar no sólo es experimentar todo eso que os contaba en el punto anterior: también implica volver a casa. Pasar por la puerta, oler a lo de siempre y, de repente, relajarte. Ya está, qué bien, qué suerte tengo de tener todo lo que tengo.


6. Reírme

Y sobretodo que me hagan reír. 


* Extra: Mirar y remirar fotos de los mejores viajes me rechifla.

7. Estrenar

Me encanta comprarme algo y estrenarlo enseguida. Suelo salir de la tienda con los zapatos ya puestos. ¿Para qué esperar?


8. Ordenar

Es tan simple como que cuando ordeno mi habitación, el baño o mi armario lo único que realmente estoy haciendo es recolocar objetos y, sobretodo, ordenar mi cabeza. Es terapéutico.


* Extra 2: las camisetas de rayas marineras me hacen estúpidamente feliz. 


9. El click del hervidor

En mi casa el hervidor es absolutamente imprescindible. Y no hay nada que me guste más que oir el click que hace cuando el agua ya está lista: de repente me relajo porque ya puedo prepararme el té o, aun mejor, porque quiere decir que en ocho minutos mis espaguetis estarán ready to be devoured. 


10.  Llegar a casa y ponerme cómoda

Cómo un autómata: abrigo en el armario de la entrada, bufanda en el cajón de las bufandas, zapatos fuera y colocados en su sitio y entonces, por fín, desabrochar el sujetador, recojerme el pelo y ponerme unos leggins negros. 


11. Conducir cantando con la música a todo trapo

De hecho lo que más me gusta es conducir sola, poner una lista aleatoria y que de repente suene una canción que me haga bailar. Y entonces canto y bailo con todas mis ganas y soy muy feliz.


12. El olor a buñuelos de Quaresma por Semana Santa en casa de mis abuelos

En realidad me gustan todos los olores que te teletransportan a sensaciones y tradiciones. Pero sin duda mi preferido es el de buñuelos de Quaresma. Huele a Semana Santa, a primeros días de playa y a tejanos, camiseta y jersey finito. 


13. Entender una broma unos segundos más tarde que los demás

Es la típica situación en la que experimento un placer tan íntimo como que me río por la broma, con un poco con vergüenza, pero sobretodo me río de mi misma. Vergüenza porque de repente en mi cabeza ha habido una conexión que a mí me ha parecido brutal, y mi cerebro piensa muy rápido: "oh, claro, qué lista soy, cómo domino, qué buena la broma" y justo después, sin casi tener tiempo de disfrutar ese hito me caigo de mi mundo dándome cuenta que voy tarde, y que ahora todos se ríen de mí. Y no sé muy bien como explicároslo pero me siento muy conmigo misma. 


14. Sumergirme en el agua de mar 

El mar es de las cosas que más me gusta de este mundo y me salva días enteros porque me relaja y me libera. Pero sin duda lo que más me gusta es sumergirme y que me envuelva. Siempre he querido ser sirena o pececito por unas horas. 


15. Escuchar Devils and Dust

Canciones como mantras que te calman, te erizan la piel, te hacen pensar y te hacen llorar mientras sonríes absolutamente cada vez que las escuchas. 

I got God on my side
And I'm just trying to survive
What if what you do to survive
Kills the things you love
Fear's a powerful thing, baby
It can turn your heart black you can trust





Sensaciones, en definitiva, que me reconcilian con la vida.

Hasta pronto,

X.













lunes, 28 de septiembre de 2015

Mis favoritos de septiembre

Os prometería que a partir de ahora escribiré unos favoritos de cada mes pero deep inside sé que no estoy en posición como para asegurarlo así que lo dejo en que me gustaría mucho escribir de forma consistente, por fin, una lista de las cosas que más me han gustado/más he usado durante cada mes.

En todo caso, estos son mis favoritos del mes de septiembre:



Al hacerme mayor he ido viendo la necesidad y el sentido de invertir en ciertas piezas que no sólo me hacen ilusión sino que sé que utilizaré un montón y que mejorarán con el paso del tiempo. Por eso andaba buscando una cazadora de piel negra. La búsqueda ha sido larga y complicada: quería algo cañero pero sin pasarse, una buena piel, con alguna cremallera y que fuera comodísima. No os lo creeréis (yo no me lo creía) pero la encontré en Colombia. De hecho la compré de una marca europea, así que no es tan raro. Debe hacer un mes y medio que la tengo y ya tengo esa sensación de habérmela hecho mía.



2. San Sebastián improvisado

"Niñas, ¿subimos este finde a Sanse?" Por supuesto, claro, sin dudarlo, sí, sí y sí. Sin haber sido mayor del todo tengo claro que una de las cosas buenas de ser joven (joven = con energía, con ganas, sin demasiadas responsabilidades pero con capacidad de decisión) es poder hacer los mejores planes sin pensártelo demasiado. Me he reído, he tirado mi dieta al traste (pintxos, señores, pintxos), he vuelto enferma y ahora quiero un poquito más a mis amigas.



3. Brocha Chanel n. 7 - Foundation/Powder

Descubrí esta brocha el invierno pasado y lleva siendo mi favorita desde entonces.  Es un poco una inversión pero si os hace ilusión tenerla os juro que va muy bien: es súper suave, se lava sin perder calidad y reparte el producto dejando un acabado súper natural. Yo la uso más con bases que con polvos compactos. 



* ¡Ojo! Comprarla no es facil: la encontraréis, si la tienen, en el Corte Inglés de Plaza Cataluña (aunque si la pedís en otros centros os la llevan, pero tardan unos días). Si no quedan os la encargan. 

4. Los de siempre

La fiesta mayor de Barcelona es cita obligada con los del cole. No fallamos. Y no hay nada mejor que empezar el curso como si aun estuviéramos en el colegio, con los de siempre. Además siempre pasan los mayores cotilleos del año (o de la década). Aunque pasen años y años y años, la confianza de millones de horas encerrados en aulas es imposible de borrar. 



5. Digestive Avena Choco

En el armario de las galletas de mi casa apareció este tesoro así por sorpresa. Soy adicta, creo. Son galletas tipo digestive (densas, grandes, de desayuno o merienda) hechas a base de avena y con pepitas de chocolate negro. Me en-can-tan. Va, probadlas.



6. GOT

Ajá, lo sé: I am late to the bandwagon pero qué queréis que os diga; me ha costado encontrarle la gracia a esta serie. Y además os diré que la primera temporada no me ha enamorado, que me enganché al final pero que vale, ahora me encanta. Creo que fueron los peinados y el acento británico.

¿Qué?, ¿me tiño?

7. Mi bolso Berta MM de Lupo

Fan absoluta de la marca, me hice con este clutch a principios de verano y no me lo he quitado de encima. Es súper versatil: lo uso para ir a la uni y para salir por la noche. Lleva incorporada una tira para cruzarlo como bandolera pero también puede usarse como cartera. La medida también es ideal porque no es el típico "bolsillo colgante", que digo yo: puedes meter todo lo esencial sin que quede demasiado abultado (cosa que me parece un horror y siempre intento evitar). 

El mío es en azul klein y aunque ya no está disponible, esta temporada lo han hecho en otros colores que también son espectaculares - y muy tentadores -.



8. Y porque no es facil responder preguntas cuando llevas demasiado tiempo dándole vueltas al mismo tema, porque no suelo encontrar los porqués ni los cómos, y porque me hace ilusión que hable del sitio donde vivo, me he pasado el mes escuchando esta canción.




Hasta pronto,

X.


lunes, 10 de marzo de 2014

Mis favoritos del pasado Febrero

LLego tarde. Un poco. Casi a mediados de marzo escribo sobre lo que más me gustó en febrero. A veces, la ilusión en un proyecto no es súper poderosa y otras variables aparecen de entre la emoción y me impiden seguir en eso que tanto me ilusionaba. Nada. Sólo algo pasajero.  Febrero es un mes muy corto y parece que lo he pasado como una nuve cruza el cielo. 

Pues bien, como un combate contra la falta de inspiración, la falta de fuerzas y de tiempo (todo excusas, sí señor) comparto con vosotros mis favoritos del pasado mes de febrero: 

1. Rather be

A principios de mes descubrí esta canción que no puede gustarme más. Me suena original, diferente, muy fresca y portadora de good vibes (parecen un virus, sí).  La he escuchado prácticamente cada mañana para empezar de buen humor. Aunque si os soy sincera, a mitades de mes empecé a escucharla más de una vez al día. Igual es una adicción, no sé. Sin embargo, creo que va a durarme poco porque ahora suena en la radio. Siempre he pensado que lo peor que puede pasarle a una canción que el hecho de sonar a todas horas, en mala calidad, en cualquier momento. 




2. Cuéntame

Con el nuevo año volvió Cuéntame, la serie que trae consigo 14 temporadas de historias muy cercanas y reales que, a mi personalmente, me han acompañado siempre. Los jueves por la noche son sagrados. Me encantan los personajes, la escenografía y los diálogos. No es que me sienta identificada con ellos (porque no he vivido sus épocas) pero creo que los he incorporado en mi vida. Esta temporada está siendo especialmente interesante. 



* Mi personaje favorito es Toni. Es abogado. ¿Qué más queréis que os diga?

3. Lo que he echado de menos

Hace ya más de dos años que dejé atrás la melena larga. Sin avisar a nadie me fui a la peluquería (después de haberlo meditado muy seria y profundamente) y me corté el pelo significativamente. El resultado me gustó tantísimo que desde entonces no he vuelto a pensar en el pelo largo. Pero como todo en la vida, con cada decisión acertada vienen ciertas desventajas. Echo de menos poder hacerme trenzas. Las trenzas me han encantado siempre. No sólo estéticamente, también disfruto  (disfrutaba) trenzándome el pelo limpio, pescándolo entre las manos. Al final he encontrado la manera, no panic.  Vuelvo a llevar trenzas. Luego, podemos afirmar que ya no echo de menos las trenzas. Pura lógica. Razón. 



4. Una (muy) buena noticia

Al terminar el mes Coldplay anunció que saca nuevo disco. No podía estar más contenta. Cómo me gusta. El single se ha vuelto desde entonces una de mis nuevas addicciones (pero no avancemos nada sobre los favoritos de marzo, aún no). Colplay me gusta por sus letras. Me gusta porque es uno de esos grupos que han acompañado épocas muy distintas de mi (aún corta) vida. Me gusta porque me trae recuerdos, me hace pensar, tiene canciones que me ponen contenta y canciones con las que lloro cada vez. 




5. Un descubrimiento

El corrector de Maybelline FIT ME. Cumple con sus tareas más que satisfactoriamente y a un precio más que razonable (al rededor de los 6€). No podemos pedir más. O sí: el packaging es cómodo y suficientemente estético. Id a comprarlo, os gustará. 



6. Galletas para perros

Ya empezáis a conocerme e igual habéis notado que no puedo escribir un post sin hablar de perros. Lo siento. Paso muchas horas con Haddock y me aporta tanta satisfacción que intento ser consciente de ello. 

Pues bien, llevando un poco al extremo mi voluntad por cuidarme y alimentarme a base de productos no manufacturados, se me ocurrió preparar galletas para perros caseras. Es la cosa más fácil del mundo y permite mil variaciones. Además, es un buen plan para pasar una tarde entre amigos perrunos (o no). El resultado es, también, todo un éxito. 

Ahora voy al parque más tranquila porque Haddock no come aditivos. La cuestión es hacerse la vida sencilla y eliminar preocupaciones, ¿no?



7. Los reencuentros 

Los reencuentros son siempre un challenge en toda regla. Ante un reencuentro siempre hay dos opciones: pueden plantearse positivos o negativos. Eso porque los reencuentros encuentran una relación paralizada en un punto. Así, dependiendo del punto en el que se quedara dicha relación y de cómo hayamos estado desde entonces en cuanto a la misma, podemos estar ilusionados por el reencuentro o bien rechazarlo, eliminarlo como posibilidad. 

Con todo, el resultado del reencuentro ya no es tan simple. La realidad suele volver nuestras teorías mucho más complejas. El reencuentro que tanto esperábamos puede resultar muy positivo pero también negativo (las cosas cambian, amigos míos). Del mismo modo pasa con el reencuentro que evitábamos pero que por lo que sea no conseguimos burlar: puede sorprendernos o bien demostrar nuestra teoría - y es que ya sabía yo que... -. Conscientes de ello, nos presentamos ante los reencuentros como antes de empezar un examen. 

Por razones que ahora no vienen a cuenta me he reencontrado con varias personas y en varias ocasiones durante estas últimas semanas. Una vez superados esos reencuentros tengo que deciros que no es para tanto, que lo que era igual dejó de ser, que puede que no vuelva nunca más. Pero lo mejor de todo es que también puedo (tengo) que deciros que las relaciones humanas no se eliminan por el hecho de haber quedado paralizadas temporalmente y que el reencuentro puede ser (y creédme que a veces es) el trampolín para algo nuevo, porque volver atrás es complicado. Y que eso es tan bonito y tan emocionante que casi justifica la paralización porque convierte a la nueva relación mucho más intensa: no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Y cuando lo recuperamos no volvemos a dejarlo perder. 


*Y a todos mis reencontrados, os doy las gracias. 


8. El número 2

El 2 de febrero (mes número 2) cumplí 22 años. Es mi número favorito, desde siempre (me atrevo a decir que para siempre) pero esque esta vez no podía ser de otra manera. Siempre me ha gustado esto de los números. 



9. De las cosas insignificantes que me ponen muy contenta 

Bálsamo labial CARMEX Cherry. Me lo descubrió mi muy amiga E y conseguí hacerme con él a final de enero. OMG. Os resumiré por qué me gusta tanto: suaviza, hidrata (mucho), protege del sol. Sí. Incorpora SPF 15. Además huele a cerezas. Seguramente este punto es el que más me emociona. Me encanta usarlo en cualquier momento y olerlo. Así de simple. 


10. Agosto

Aún estoy procesando esta película, no me ha dado tiempo. No prometo nada pero sí declaro mis claras intenciones de escribir sobre ella. No sé cuando voy a poder pero os aseguro que lo voy a intentar. Es tan real que da miedo. Consigue que el espectador se sienta parte de la historia. No entiendo mucho de interpretación pero me atrevo a decir que Meryl Streep y Julia Roberts lo hacen más que bien. La fotografía también es bonita. Me gustó mucho, aunque me costó (y sigue costando) ordenarla. Id a verla. 






Me encanta esto de los favoritos. Me ayuda mucho a pensar sobre cuatro semanas que pasan volando y a valorar lo que estoy haciendo mientras lo hago. 


Hasta pronto, 

X. 




domingo, 9 de febrero de 2014

Mis favoritos del pasado enero

Parece que esto de empezar el año conlleva la incorporación de nuevas costumbres. Es gracioso cómo intentamos rellenar nuestro día a día, cómo si no tuviéramos suficiente con todo lo que ya hacemos. Supongo que, en cierta manera,  somos conscientes de que, al terminar un año, dejamos cosas atrás y el terror que eso nos provoca nos lleva a añadir nuevos retos. Así, los propósitos, al fin y al cabo, acaban operando como parche que oculta aquello que nos angustia a la vez que nos motiva y da fuerzas. Pretty good deal. 

Por lo que a mi respecta y que creo que os puede interesar, he decidido que resumiré mis productos, canciones, objetos, recetas favoritos...de cada mes. Sabréis qué es lo que más he usado, lo que más he escuchado, con lo que me he obsesionado. A mi me servirá para recapitular un poco. 

Ahí va, por fin, la lista de mis favoritos del pasado mes de enero:

1. Orange is the new black. 

Bien, no podía empezar esta lista sin hablaros de esta serie. Los que me conocen, saben que he estado absoluta y completamente obsesionada con los capítulos de esta comedia americana que, de verdad os lo digo, me ha encantado. Me declaro fan incondicional de su protagonista, Piper Chapman, con la que algunos de mis amigos me identifican y de la que me he enamorado (Disclaimer: no me refiero a sus preferencias amorosas). Por el momento sólo contamos con una temporada pero la segunda está en camino. Trata de una chica de clase media-alta que entra en una cárcel de mujeres y cuenta una historia real.  Miradla, os encantará y enganchará. 



2. Orejeras.

Este mes de enero he estado en sitios bastante fríos. Sí, sí. Los Reyes, que lo saben todo, me trajeron unas fantásticas orejeras que me parecen monísimas pero es que, además, son muy eficientes combatiendo el frío. Podréis encontrarlas a buen precio en Primark y Natura.




Ya os hablé en "Lo que coleccioné en 2013" que me había comprado unas gafas de sol polarizadas. Las compré en Ibiza el pasado mes de septiembre y la verdad es que estoy encantada con ellas. Son de la marca italiana Saraghina, que las vende a un precio más que razonable (60€). Las mías son de color marrón con el cristal dorado y creo que gracias a sus colores, son muy polivalentes. Me han acompañado prácticamente cada día en el último mes.




4. Mezclar bases de maquillaje.

Ha llegado el frío y tengo la piel hecha caldo. Tengo partes muy secas y otras muy dañadas. Además, mi tono es poco uniforme. Llevaba desde noviembre usando una base de Clinique Stay-Matte en el tono Neutral pero con los cambios que ha experimentado mi piel, no acababa de funcionar. Así pues, me decidí a mezclarla con mi BB Cream favorita (Hydreane BB Creme de La Roche-Posay) para conseguir un punto de hidratación. Lo mejor de todo es que, además de hidratarme, he conseguido un tono de base mucho más bonito y natural.  Así que ya sabéis, es un buen truco.



5. BIODERMA 

Old friends do not deceive. Hace ya incontables años que uso el gel limpiador de Bioderma (Gel Nettoyant Purifiant  - Sébium). Va genial: limpia en profundidad sin resecar ni dañar la piel. Sigo usándolo cada mañana y noche y continuaré haciéndolo.




6. Paseos a mediodía 

He descubierto que el mejor momento del día para salir a pasear con Haddock es a mediodía. Salgo cada día y me parece un auténtico lujo. No estoy exagerando. Andar una horita y media tomando el sol es terapéutico. Por no hablar de las conversaciones que tengo con mi acompañante. A nuestros perros también parece encantarles porque se vuelven más obedientes.



7. Galletas Fruit & Fit de Fontaneda

Ya sé que no son nuevas, que llevan tiempo en los supermercados, pero ¿qué queréis que os diga si yo las he descubierto hace poco? Me gustan muchísimo. Tomo cada día. Me encantan. Todos los sabores: manzana, frutas del bosque y naranja con chocolate. Las llevo en el bolso y es genial porque van en paquetes individuales. Very handy. 



8. Una aplicación: Skype

No podía ser de otra manera teniendo en cuenta que más del 50% de mis más amigos está en el extranjero. Ni que decir cabe que doy gracias cada día por saber que puedo "verles" cuando quiera y hacer ver durante un ratito que nos tomamos un té como si nada. Y por cierto, aprovecho para deciros que es también muy práctico en épocas de exámenes, para hacer un poco de estudio colectivo.



9. The Sound You Need

Sí. La típica playlist que te acompaña en el coche y en cualquier trayecto largo. Me ha entretenido en el avión, en el tren, en el coche, en el gimnasio y cuando he salido a correr. Le doy un 10. No cansa, pone de buen humor y no molesta. Os dejo una de mis favoritas.




10. Le français

He estudiado francés desde los 10 años. Como no es difícil de imaginar, llegué a hablarlo más que dignamente. Sin embargo, en los últimos 4 años lo he tenido demasiado abandonado. Así que bueno, decidí retomarlo. De mi reciente viaje a París, volví frustrada por no poderlo hablar. Desde entonces me he puesto más en serio.



11. Mis bufandas tartan

Lo que creo que realmente más me ha obsesionado durante este último mes han sido las bufandas escocesas. Tengo tres y son de las de verdad: importadas directamente desde Escocia. Abrigan muchísimo, son aún más suaves y me encanta como combinan con cualquier cosa. Tienen mucha presencia. Las mías son bastante grandes y quedan abultadas. Me gusta porque también puedo usarlas de chal. Son de esas prendas que me recuerdan cómo me gusta el invierno. 





Hasta pronto, 

X.